A menudo, la fama de los lugares más fotografiados de Yucatán nos hace pasar de largo ante tesoros que guardan una esencia mucho más profunda.
A solo unos pasos del icónico cenote de la plataforma en el complejo Suytun, existe un rincón donde el tiempo parece haberse detenido y la naturaleza dicta sus propias reglas: el Cenote Kaapeh.
Una lección de ecología viva
Al descender por su túnel de piedra, la atmósfera cambia drásticamente. El aire se siente vibrante y el sonido de la selva se amplifica a través del eco de las aves y el aleteo de las golondrinas que habitan las grietas de la bóveda. Este no es el típico cenote diseñado para el turismo de "alberca"; Kaapeh es un ecosistema semiabierto que se mantiene en su estado más puro y natural.
Lo primero que salta a la vista es el tono verdoso de sus aguas. Lejos de ser un signo de descuido, este color es el resultado de un proceso biológico fascinante: la luz solar directa permite la fotosíntesis de algas y microorganismos, creando una producción primaria que es el corazón de este sistema kárstico.
Aquí, los minerales de la roca caliza y las raíces milenarias que descienden como venas desde la superficie se mezclan para recordarnos que los cenotes son, ante todo, organismos vivos.
El encuentro con Kukulkán
En la penumbra del cenote, la experiencia se vuelve mística. Una imponente escultura de Kukulkán, tallada a mano por artesanos de la región, custodia la entrada.
Es un recordatorio visual de que para los antiguos mayas, estos sitios eran portales sagrados. Observar la abundancia de peces nadando bajo la mirada de la serpiente emplumada es una experiencia que invita a la contemplación y, sobre todo, al respeto.
Guía para el explorador consciente
Si decides visitar Kaapeh, hazlo con la mente abierta. Entiende que aquí la naturaleza manda y nosotros somos simples observadores. Es un espacio ideal para quienes buscan una conexión real con el entorno, lejos de los filtros artificiales y más cerca del latido natural de Yucatán.
Detalles prácticos para tu visita:
Ubicación: Se encuentra dentro del mismo complejo Suytun, en la carretera Ticuch - Río Lagartos.
Acceso: Se llega a través de un túnel con escaleras. Debido a la humedad, es fundamental llevar calzado cómodo y con buen agarre.
Horarios: Puedes visitarlo de 9:00 AM a 5:00 PM.
Porque en Mérida y sus alrededores, cada rincón guarda una historia, y Kaapeh es, sin duda, una de las más honestas y salvajes que podrás encontrar.
Preguntas Frecuentes sobre el Cenote Kaapeh
¿Por qué el agua del Cenote Kaapeh es de color verde?
Es un fenómeno totalmente natural debido a su condición de cenote semiabierto. La entrada directa de luz solar permite la fotosíntesis de algas y microorganismos, sumado a los minerales de la roca caliza y la materia orgánica del entorno. Este color es señal de un ecosistema vivo y saludable, no de suciedad.
¿Se puede nadar en este cenote?
Aunque es accesible, es un espacio que se mantiene en su estado natural para preservar el equilibrio del sistema subterráneo. Es ideal para quienes buscan una experiencia de observación y respeto a la biodiversidad, como peces, aves y murciélagos, más que una experiencia de piscina recreativa.
¿Qué encontraré dentro de la caverna?
Además de la impresionante luz natural y las raíces de árboles que bajan hasta el agua, podrás admirar una escultura de Kukulkán tallada a mano por artesanos locales. También es un lugar con gran actividad de vida silvestre, especialmente golondrinas y peces.
¿Es difícil el acceso?
Se accede a través de un túnel con escaleras. Se recomienda precaución y calzado adecuado ya que los escalones pueden estar húmedos por la naturaleza del lugar.
¿Cómo ayudan a conservar el cenote?
Para proteger la calidad del agua y la flora y fauna microscópica, no se utilizan químicos, cloro ni filtros artificiales. El cenote se rige por procesos naturales conocidos como producción primaria natural.

